El objetivo de reducir la desigualdad y la tasa de pobreza.
La reducción de la desigualdad y la pobreza debería ser, si no la primera, una de las razones más importantes de la existencia de corrientes políticas y de pensamiento progresistas.
En mi opinión, las mediciones y su evolución deberían ser tan públicas y accesibles como las del IPC, y las propuestas concretas de la izquierda para cada segmento de población desfavorecida deberían ser muy claras y constantes en su comunicación.
Sin embargo, algunas de las actuales izquierdas, por lo visto, no nos consideran capaces de entender la complejidad del asunto y tiran de simplificación hablando del aumento constante de la desigualdad y la pobreza, como si fuera algo consustancial al mundo que nos ha tocado vivir, una afirmación que a mí, que he vivido más de 70 años, me cuesta mucho admitir.

Por eso me he propuesto profundizar algo sobre el asunto, como siempre a través de internet, y voy a exponer el resultado de mis averiguaciones en varias entradas.
La primera, esta, tratará sobre las formas de medir el nivel de la pobreza y de la desigualdad.
En las otras analizaré dos épocas distintas de mi vida, la de mi niñez y juventud de los 50 a los 70 y la que no sé cómo llamar, de los 70 hasta el presente, para ver si llego a algunas conclusiones.
Por supuesto, voy a referirme siempre a desigualdad y pobreza en el marco de una sociedad como la nuestra, vasca o como mucho española.
Hablar de estos conceptos en otras culturas y realidades económicas es algo que está fuera de mis capacidades y de lo que jamás me atrevería a opinar.
Por arriba la desigualdad, por abajo la pobreza.
De entrada he observado que la desigualdad hay dos maneras de entenderla,
- por arriba, la desigualdad de los más ricos respecto de la mayoría

- y por abajo, la del riesgo de la misma mayoría en descender hasta la pobreza.
No hay equidistancia, los ricos siempre están muy lejos de la mayoría, mientras que la pobreza está siempre amenazando más cercana.
En general, cuando la izquierda «auténtica» se refiere a la desigualdad, siempre hace hincapié en la primera, cómo pocos ricos disponen de más riqueza que «casi todos los demás juntos» (un poco como de cotilleo) y cómo tendrían que pagar mucho más.
Lo que nos dice.
Cita el diario «El Salto» al respecto.
En línea con los resultados del Global Wealth Report de 2019, el informe ¿Realidad o ficción? La recuperación económica, en manos de una minoría que Oxfam Intermón publicó en 2018, enfocado a nivel estatal, deducía que el 10% más rico concentraba más de la mitad —54%— de la riqueza total de España. De ellos, los más ricos se quedaban con el mismo dinero que el 70% de la población. En la actualidad, el 1% con más poder económico concentra casi 25 de cada 100 euros de riqueza neta, mientras que el 50% más pobre se tiene que repartir 7 euros de cada 100.
Alimentando, todo ello, una situación insostenible en la que España es el cuarto país más desigual de la Unión Europea, el segundo en el que la diferencia entre ricos y pobres se ha hecho más grande en los últimos tiempos

Cita también Eduardo Garzón,
La sanidad y la educación se han desmantelado, los activos públicos se han malbaratado y una desigualdad “insoportable” (Oxfam), que concentra cada vez más patrimonio en manos del 1%, ha condenado a las generaciones actuales a “vivir peor que las de sus padres, a pesar de disfrutar de un mayor avance tecnológico”.
Un tiempo suficiente.
Este tipo de afirmaciones tan tremendistas pueden ser más o menos ciertas referidas a un período concreto, pero no tengo tan claro que se sostenga si tenemos en cuenta un período de tiempo suficiente, por ejemplo, el de mi vida y la de mi familia.

Quiero ver quién tiene razón, las afirmaciones de la izquierda «auténtica» o mis sensaciones. Veremos, pero primero, un poco de la teoría que he encontrado.
Para medir la desigualdad y la pobreza se utilizan ahora diversos índices, los más extendidos son:
- La Tasa AROPE, El Índice GINI y El Ratio S80/S20
La TASA AROPE.
La tasa AROPE pretende determinar la población en riesgo de pobreza o exclusión social y fue puesta en marcha a nivel europeo en 2004.

Tiene tres indicadores:
- Estar en riesgo de pobreza; es decir, vive en un hogar con una renta inferior al umbral de pobreza. El umbral de pobreza se define como el valor que corresponde al 60 % de la mediana de la renta nacional equivalente en unidades de consumo.
- Estar en privación material severa (PMS); es decir, vive en un hogar en el que sus miembros no pueden permitirse al menos cuatro de nueve conceptos o ítems de consumo básico definidos a nivel europeo (los detallo en la siguiente entrada).
- Vivir en un hogar con baja intensidad de trabajo (BIT H). La intensidad de trabajo por hogar se define como la relación entre el número de meses trabajados efectivamente por todos sus miembros y el número total de meses que, en teoría, podrían trabajar como máximo todas las personas del hogar en edad de trabajar.

El indicador AROPE define de manera agrupada a las personas que cumplen uno o más de los tres criterios mencionados y se expresa en porcentaje sobre el total de la población.
Se debe remarcar que el AROPE y la tasa de riesgo de pobreza son indicadores diferentes, pues miden cosas distintas; el primero mide riesgo de pobreza y exclusión en su conjunto y el segundo sólo riesgo de pobreza.
Esta definición implica que las personas que están en situación de pobreza también están contabilizadas en el indicador AROPE, pero es posible que personas incluidas en este último no sean pobres.
A modo de ejemplo:
La tasa AROPE en 2023 en Euskadi , es de un 15,5%. El riesgo de pobreza fue de 10,2 %, la carencia material y social severa fue de 5,6% y la baja intensidad en el empleo del 7,6%.
La tasa AROPE en 2023 en España, es de un 26,5%. El riesgo de pobreza fue de 20,2 %, la carencia material y social severa fue de 9% y la baja intensidad en el empleo del 8,4%.
El INE lo utiliza en sus Encuestas de Condiciones de Vida (ECV) anuales que constituyen la mejor referencia de consulta.

Otra fuente de información la constituye la página web de EAPN (European Anti Poverty Network) que es una coalición independiente de ONG y otros grupos involucrados en la lucha contra la pobreza y la exclusión social en los Estados miembro de la Unión Europea.
Creada en diciembre de 1990, trabaja para la erradicación de la pobreza y la exclusión social, buscando permitir que aquellas personas que sufren la pobreza y la exclusión social puedan ejercer sus derechos y deberes.
Edita dos importantes series de datos y gráficos, «El Estado de la Pobreza» y «El Observatorio de la pobreza, Desigualdad y Exclusión» basados en los datos del INE.

EL INDICE GINI
El Coeficiente o Índice de Gini es una medida de la desigualdad representada por un número entre 1 y 100, donde 1 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 100 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).
Por tanto, cuanto mayor es este coeficiente, mayor es la desigualdad.

El coeficiente de Gini se calcula como una proporción de las áreas en el diagrama de la curva de Lorenz.
Es decir, me resulta absolutamente incomprensible y en el fondo me da igual, si se admite a efectos comparativos por algo será.
También a modo de ejemplo, el ÍNDICE GINI en España en 2023 es de 31,5
El RATIO S80/S20.
Dice el INE
Se utiliza para medir la desigualdad en la distribución de los ingresos.
Se interpreta como la relación entre la renta media obtenida por el 20% de la población con renta más alta (quintil más alto), en relación a la renta media obtenida por el 20% de la población con la renta más baja (quintil más bajo).
A modo de ejemplo, el Ratio S80/S20 en España en 2023 es de 5,5 y en Euskadi el 5,1.
También se utiliza el Ratio S90/S10 que apunta más a los extremos comparando el 10% de más salarios al 10% con menos que en 2023 en España representa un 9,8.
RENTA IMPUTADA DE LA VIVIENDA Y RENTA AMPLIADA una puntualización adicional de FUNCAS
Funcas (centro de análisis dedicado a la investigación económica de la Obra Social de CECA) precisa que los sistemas de medición anteriores tienen en cuenta solo la diferencia de rentas, pero en sus estudios afirma que tener en cuenta solo la diferencia de rentas, quizá no responda bien a la situación real de los países, que se deben tomar en cuenta dos conceptos adicionales:
- «Renta imputada», que se calcula incluyendo en la medición de la renta de los hogares el valor del alquiler que, en teoría, deberían pagar los propietarios de sus viviendas si fueran inquilinos.
- «Renta disponible ampliada». En las economías avanzadas, el Estado, como proveedor de servicios públicos esenciales, cubre una parte muy importante de las necesidades individuales y familiares en materias como la sanidad o la educación, generando de este modo una “renta en especie” que tiene implicaciones claramente positivas sobre el nivel de vida de la población.

Gran parte de los estudios sobre la desigualdad social centran la atención en las diferencias de renta monetaria disponible entre distintos grupos sociales. Sin embargo, esta renta no es el único determinante de la calidad de vida de la población.
Si bien en términos comparativos España presenta índices de desigualdad de renta disponible por encima de la mayor parte de los países de Europa continental, cuando se toma en consideración la renta imputada de la vivienda y la renta ampliada (que incluye servicios públicos en especie) se reduce la desigualdad en mayor proporción que en gran parte de los europeos.
Tal como se aprecia en el gráfico, a partir de una muestra de 16 países europeos, aunque España seguiría ocupando la misma posición en cuanto a su índice de desigualdad, al incluir los servicios públicos se situaría en un nivel de desigualdad similar al de Alemania y por debajo de Italia o Reino Unido, reduciendo además las diferencias con los países del centro y norte de Europa.

Ya se va viendo que hay opiniones diferentes y matizaciones sobre los datos así que no sé si en las siguientes entradas llegaré a alguna conclusión.