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La Vivienda. Capítulo 6: Vivienda de alquiler asequible en Euskadi, ¿cuáles son las necesidades?

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Una vez que conocemos los objetivos de Euskadi en materia de vivienda de alquiler asequible, voy a intentar comprobar si las previsiones son suficientes para atender a la demanda.

Lo primero sería determinar los colectivos que necesitan con urgencia acceder a una vivienda de alquiler asequible y obtener información sobre sus necesidades.

vivenda asequible

A nada que investigas, está claro que los dos colectivos más necesitados son:

  • Las personas en riesgo de pobreza o en situación de pobreza real (mayoritariamente hogares monomarentales e inmigrantes) que actualmente no tienen otra opción que pagar un alquiler en el mercado libre, circunstancia que, precisamente, es la que mayoritariamente les empuja a la pobreza.
  • Las personas jóvenes que quieren emanciparse solas o en pareja y no pueden comprar, al menos de momento.

Tal como comentaba en el Capítulo 3 se estima que, en porcentajes, el 50% son inmigrantes y el otro 50% se lo reparten a partes iguales las familias monomarentales y la juventud que quiere emanciparse.

Esta proporción no se ajusta con el criterio del Gobierno Vasco que como veremos, es el de reservar un 50% de la vivienda asequible a las personas jóvenes que se emancipan, por lo que igual es necesaria su revisión.

Una primera aproximación de la situación actual.

Un primer dato sobre las necesidades de vivienda asequible para la población en situación de pobreza se puede obtener de la Encuesta de Pobreza y Desigualdades Sociales (EPDS) del Gobierno Vasco donde se utiliza el concepto de Pobreza Real como más preciso que la Tasa Arope:

  • Pobreza real: Cuando una persona tiene pobreza de mantenimiento, es decir, ingresos bajos que no le permiten cubrir las necesidades básicas diarias (comida, facturas, ropa), y tiene pobreza de acumulación, es decir, no puede ser compensada por tener una vivienda en propiedad pagada y/o ahorros. Está obligada a vivi de alquiler y no siempre será asequible.

En 2022, último año publicado, se estima que entre un 5 o un 6 % de los hogares vascos se encuentran en situación de pobreza real (según la EPDS); esto equivale a unos 55.000 hogares, cuya composición parece ser la siguiente:

  • Hogares monomarentales: En Euskadi existen aproximadamente 101.050 hogares monoparentales, de los cuales la pobreza real afecta al 15,0 %, unos 15.000. La inmensa mayoría de estos hogares están encabezados por mujeres, en muchos casos madres solas con hijos a cargo. Para este colectivo, la vivienda de alquiler asequible no es solo una ayuda, sino la condición sine qua non para romper el ciclo de la pobreza infantil.
  • Población inmigrante: En 2024 residen 298.422 personas nacidas en el extranjero, el 13,5 % de la población total. Para la inmigración, el alquiler libre, lejos de ser una opción de movilidad, se ha convertido en un factor de exclusión para quienes no pueden acceder a la propiedad o a la vivienda protegida; se estima que entre el 85 % y el 88 % de este colectivo reside en alquiler libre debido a la falta de alquiler asequible.Los hogares de personas extranjeras extracomunitarias representan el 36,6 % de todas las situaciones de pobreza real en Euskadi, lo que supondría alrededor de 20.000 hogares en esta situación.
  • Resto de población: Aunque la mayoría de los hogares pertenecerán a los dos colectivos anteriores, existen, según la citada encuesta, otros 20.000 con iguales necesidades.

Otro informe, el Estado de la Pobreza en 2025 de EAPN utiliza la Tasa Arope y llega a parecidas conclusiones sobre el peso del porcentaje del gasto del alquiler en el nivel de la pobreza.

Así indica que el 44 % de las familias en situación de pobreza dedica más del 40% de sus ingresos para el alquiler lo que nos sitúa en el mismo entorno de un 5 o un 6 % de hogares que necesitarían un alquiler asequible y confirmaría los números de la tabla anterior.

si esta aproximacion es real quiere decir que con las previsiones del GV (50.000 viviendas de alquiler asequible en 2036) sólo se cubrirían las necesidades actuales.

¿Aumentará la Población Inmigrante?

No hay duda de que la población inmigrante aumentará, la incógnita es cuánto aumentará. Para hacer una estimación, voy a utilizar lo ocurrido desde el año 2000 hasta la fecha.

Según datos del Eustat, la población de Euskadi a 31 de diciembre de 2024 era de 2.218.210 personas, 138.982 más que en el año 2000.

Sin embargo, la llegada de personas inmigrantes desde el año 2000 ha sido de 978.079, casi un millón, la mayoría (71,2 %) extranjeras y el resto procedente de otras comunidades.

Parecería que el aumento de población debiera ser mayor, no fallece tanta gente, pero es que también hay emigración.

Euskadi flujos migratorios

Me ha sorprendido la importancia de la emigración; no sabía que el número de emigrantes fuera tan elevado.

En efecto, nada menos que 736.219 personas abandonaron Euskadi en el mismo período:

  • La mayoría (60 %), personas extranjeras reemigrando;
  • Un 16 % de otras comunidades que cambian de comunidad;
  • Y un importante 24 % ha sido de personas nativas de Euskadi, más de 9.000 en 2024 por ejemplo.

En conjunto, en 2024 residen 298.422 personas nacidas en el extranjero, el 13,5 % de la población total.

Como dato a tener en cuenta, es que, de no haber habido inmigración, la población vasca en ese período habría disminuido en 102.877 personas entre fallecimientos y emigraciones y en 2024 no llegaríamos ni a 2 millones.

No tendríamos el problema de acceso a la vivienda, pero sí otros mucho más graves.

Las proyecciones de saldo migratorio de personas inmigrantes hasta 2036 son diversas y diferentes:

Fuente de informacióncrecimiento anual
El Plan Director de Vivienda 2025 20368.000 personas
El Eustat en sus Proyecciones de Población a 2036 13 o 14.000 personas
Realidad 2023 a 202520.000 personas
Estimación personal17.000 personas
Estimación total 2025 a 2036180.000 personas
Estimación de nuevos hogares necesarios60.000
Estimación de nuevos hogares en situación
de pobreza por el alquiler hasta 2036
15.000

¿Y las viviendas que necesita la Juventud para Emanciparse?

Antes de pasar a realizar estimaciones sobre las necesidades de vivienda protegida para la juventud que quiere emanciparse, no puedo resistirme a criticar de nuevo ese maniqueísmo sobre «la pobre juventud» actual, que, a diferencia de otras épocas, en las que por lo visto «era muy fácil» irse de casa, no puede emanciparse.

Los medios de comunicación actuales, en su simpleza habitual a la hora de dar noticias relativas a los problemas de acceso a la vivienda, se centran especialmente en este aspecto del problema, tiene mucho «tirón mediático».

Es famoso el titular de que «la juventud vasca se emancipa tarde, a los 29 años, en pareja y mayormente comprando la vivienda», utilizada como indicativa de la mala situación actual. Otros títulos en el mismo tono de exageración afirman

La emancipación imposible de los jóvenes vascos

Emanciparse antes de los 25: un sueño casi inalcanzable.

Ignorando, otra vez, que casi siempre ha sido así, que en los años 70 solo el 8 % de las personas jóvenes cursaba estudios superiores y el resto, la mayoría, empezaba a trabajar a los 14 años y sí, se emancipaba antes, a los 24, pero cuando llevaban 10 años trabajando.

Ignorando también que en aquellos años el abismo generacional que se produjo por los cambios de costumbres y las formas de pensar y actuar hacían la convivencia en los hogares casi imposible, lo que aumentaba las ansias por emanciparse cuanto antes.

No teniendo en cuenta tampoco que emanciparse una persona sola es algo que ha sido económicamente implanteable hasta hace poco tiempo, hasta que han sido muchas las personas que han alcanzado un nivel alto de estudios y han pasado a tener unas perspectivas salariales y de ayudas familiares que se lo permiten.

Y sobre todo ignorando que, como decía Bernard Shaw, «La juventud es una enfermedad que se cura con los años», con lo que, sin quitar importancia al problema, tampoco conviene exagerarlo ya que, según Etxebide, cuando se le pregunta, el 85,2 % de la juventud de 18 a 29 años no emancipada prefiere comprar a alquilar.

Esto me lleva a pensar que las necesidades de vivienda de alquiler asequible de este colectivo serán, en gran medida, temporales, por lo que habrá que adoptar medidas para que, cuando su situación económica mejore, deje de interesarles por precio la vivienda pública que ocupan y se produzca así la necesaria rotación.

Para profundizar en la situación, se puede consultar el informe del Gobierno Vasco Claves de la emancipación en Euskadi que aporta información muy interesante de la que cito algunos datos:

Edad media de emancipaciónEuskadiEuropa
29,8 años26,2 años
Personas de 25 a 34 años
que poseen una
titulación terciaria
EuskadiEuropa
67,8 %44,2 %

Se juzga como conveniente una emancipación más temprana, como en el resto de Europa, y probablemente sea mejor, lo que nos lleva necesariamente a generar una vivienda de alquiler asequible para este colectivo.

Parece que el objetivo final debería estar en torno a una emancipación a los 26 años, que es la edad en la que gran parte de la juventud ya ha finalizado los estudios y comienza a trabajar.

Por lo tanto el grupo objetivo prioritario sería el de las personas de 26 a 34 años que no están emancipadas o que están ya emancipadas pero con un alquiler a precio de mercado que les supone más del 30% de sus ingresos.

Según los datos de la tabla anterior, sin emanciparse actualmente estarían 74.427 jóvenes de 25 a 29 años y 29.524 de 30 a 34 años, es decir, un total de 103.951 personas.

Está claro que sería inasumible para cualquier gobierno disponer de vivienda asequible para todas las personas jóvenes si todas quisieran emanciparse utilizando recursos públicos.

Sin embargo, y probablemente por diversas razones, por haber comprado ya o por no querer emanciparse aún, en Etxebide, sólo hay 25.241 solicitudes de personas menores de 36 años que solicitan una vivienda de alquiler asequible y muchos de ellos están ya emancipados pero con alquiler en el mercado libre.

Con el tipo de vivienda que existe, de tamaño mucho mayor que lo que necesita una persona sola o en pareja, es lógico que resulte muy cara la emancipación. Hay un problema de falta de viviendas adecuadas más que de precios.

Las viviendas de alquiler destinadas a la juventud deberán ser pequeñas, apropiadas para esa etapa de la vida y para el nivel de ingresos del que disponen.

Lo ideal sería combinar edificios Coliving donde los residentes suelen tener su propia habitación o estudio, que a menudo incluye baño privado, garantizando su intimidad y disponen de servivios compartidos, con viviendas o apartamentos de entre 40 y 60 m².

Su uso deberá ser pricipalmente temporal, para asegurar la rotación y que no ocurra como en países con parques de vivienda pública importantes que se tarda en que quede disponible vivienda.

Para asegurar la rotación, el alquiler deberá ser el 30% de todos los ingresos de la vivienda, de tal forma que lo habitual será que llegue un momento en el que, por aumento de salario o por aumento de inquilinos con sueldo, interese salir al mercado libre o comprar.

Deberán controlarse los arrendados y sus ingresos cruzando datos con la información fiscal y censal y el contrato deberá indicar claramente que cualquier ocultación de ingresos o de personas conduciría al desahucio automático.

El Gobierno Vasco ha establecido la estrategia de reservar el 50% de las nuevas viviendas protegidas en alquiler para el colectivo joven, cuestión revisable a mi juicio.

¿Y hacia el futuro?

La población joven de 15 a 29 años ha aumentado en los últimos 10 años en algo más de 40.000 personas hasta llegar a las 329.093 y el grupo de población de 30 a 34 años, por contra, ha perdido más de 30.000 personas, quedando en 107.363.

Esto parece indicarnos que el número de personas jóvenes con necesidad de emanciparse crecerá algo en el futuro próximo ya que habrá 40.000 jóvenes más en estos tramos de edades.

¿Y la evolución de las familas monomarentales con necesidades de vivienda?

Se estima que cada año se crean en Euskadi más de 1.400 nuevas familias monomarentales derivadas exclusivamente de sentencias judiciales tras rupturas matrimoniales con hijos menores.

A esta cifra estructural habría que sumar las rupturas de parejas de hecho con hijos, las familias monomarentales de origen y las derivadas de viudedad, lo que sugiere un crecimiento real anual superior al reflejado en las estadísticas matrimoniales.

El 40% de las familias monoparentales que se crean en Euskadi vive en situación de pobreza laboral, lo que permite pensar en una tendencia al alza constante en la formación de estas familias y en su demanda de vivienda asequible.

De hecho, con la entrada en vigor del nuevo Decreto de Familias Monoparentales en 2026, el Gobierno Vasco prevé que ya unas 21.000 familias obtengan el certificado oficial para acceder a beneficios públicos, incluyendo prioridad en el acceso a vivienda asequible

Conclusión.

Las necesidades suponen el doble de las previsiones del Gobierno Vasco y por lo tanto casi seguro que nos iremos a más allá de 2036 para resolver el problema.

¿Y en el Estado?

Y si trasladamos estas previsiones al resto del estado donde la Tasa de Pobreza es casi el doble de la de Euskadi y el saldo migratorio es superior, ¿a qué cifras nos iremos?.

Cáritas ha calificado el alquiler como una «trampa de pobreza» y estima que el 45% de los hogares que vive de alquiler se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social y afirma que el gasto excesivo en vivienda es el factor que empuja a la pobreza al 14% de los hogares.

Yo me voy a fiar de la diferencia de la Tasa Arope entre la media nacional (26%) y la de Euskadi (15%) que aportaba en el Capítulo 5 sobre la desigualdad de mi blog, que es un poco menos pesimista, ya que, si estimábamos que en Euskadi un 5% de hogares están en situación de pobreza real, en el Estado la proporción correspondiente sería de un 8,5%.

Aún así, si aplicamos ese porcentaje en lugar del que apunta Cáritas a los hogares de España, la dimensión del problema asusta:

Estamos hablando de cerca de 2 millones de viviendas de alquiler asequible que se necesitarian.

Y si como en el caso de Euskadi, añadimos las nuevas necesidades que se irán planteando por saldo migratorio, hogares monomarentales y emancipación de la juventud el problema será muy superior.

¿Ese es el problema? ¿Que nadie se atreve a decir que se necesitan muchos años?

Y como siempre, ¿de dónde van a salir las viviendas?

Aquí terminaba la entrada, y estaba un tanto asustado por las cifras, hasta que me he dado cuenta de que había dado un montón de circunloquios para llegar a una conclusión a la que podría haber llegado en un sólo párrafo.

En efecto, simplemente nos falta la vivenda pública necesaria para llegar a la media de la UE que suele rondar el 8%-9%, es decir, nos faltan actualmente unos dos millones de viviendas protegidas, probablemente las mismas que se han ido perdiendo por no estar calificadas como permanentes y acabar siendo vendidas en el mercado libre.

Continuará…

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